Construyendo icónicos restaurantes familiares mexicanos - La historia de Taquerias Arandas

Nuestra Tradición, Tu Arandas

Mi padre, José Camarena, era el mayor de 7 hermanos y por tal motivo según las tradiciones significaba que debía ayudas a cubrir las necesidades y los gastos de la casa de sus padres, cuando mi abuelo no podía cubrir las necesidades.

A la edad de 6 años empezó a vender chicles en las calles precarias de la Ciudad de México. Las palabras no pueden describir la tristeza que llena mi corazón al pensar en tal desolación, incluso hoy en día.

Quince años más tarde conoció a mi madre, Silvia, una enfermera que trabajaba de voluntaria en una sala de emergencias de la Ciudad de México. Ella había pasado su vida ayudando a criar a sus hermanos, yendo a la iglesia y ayudando a los menos afortunados que ella. Realmente creo que ella era su ángel. Ella le enseñó a leer y escribir, pero lo más importante que le enseñó  fue que la familia era el amor, era cenar juntos, era celebrar las fiestas de cumpleaños, era compartir recuerdos.

Al paso del tiempo la sabiduría de ella era que todo era posible que con paciencia, amor y tolerancia podían pasar todos los problemas y dificultades que se presentaran.

Se casaron en 1977.

En 1978, emigraron ilegalmente a Chicago, no hablaban inglés, sin embargo, mi padre logró encontrar trabajo. Ya que siempre fue un hombre muy trabajador, honrado y valiente. Mientras estaban en Chicago mi madre se embarazó de mi hermana mayor. Una mujer americana ayudó a mi madre a llevarla al hospital. A pesar de la barrera del idioma, ambas mujeres le dieron la bienvenida a mi hermana al mundo. Está claro que los actos de compasión no necesitan subtítulos. Mi madre honró la bondad de la mujer al nombrar a mi hermana mayor como ella. Lizbeth.

En 1979 se mudaron a Houston.

En 1981 empeñaron todo lo que poseían para abrir su primer Taquería. Mi padre solía contar la historia de cómo le pidió a su primer cliente que pagara por adelantado para poder cruzar la calle corriendo y comprar más comida para cocinar. Esa anécdota es una de mis favoritas.

¡A partir de entonces la Taquería fue un éxito! Mi padre llamó a mis abuelos y les dijo que vinieran a Houston y trajeran a sus hermanos.

Bajo el liderazgo de mi padre, la familia Camarena logor abrir una segunda Taquería. Más tarde, cuando mis tíos comenzaron a casarse, con mi padre revisando a detalle, negoció e incluso financió sus negocios. A principios de los 90’s mis padres habían conseguido crear un estilo de vida para la familia de mi padre y para nosotros. La vida era casi perfecta.

No fue hasta 2001 que mis padres se convirtieron en residentes de Estados Unidos. En 2006 finalmente se convirtieron en ciudadanos de los Estados Unidos de América. Recuerdo el día en que mis padres se convirtieron en ciudadanos. Mi padre lloró por segunda vez en su vida, abrazó a mi madre y nos dijo “Lo hicimos. Finalmente lo logramos “. Pero a pesar de eso el nunca olvido sus raíces, sus tradiciones y la cultura mexicana.

Mis hermanas y yo hemos crecido con notables historias de luchas y triunfo. Hemos sido criadas con un firme compromiso con la fe y el trabajo duro.

A pesar de que fuimos suficientemente afortunadas al nacer como ciudadanos americanos hemos sido marcadas por la historia de su perseverancia. La capacidad de recuperación de mi padre y la compasión de mi madre ha definido quién somos y cómo seguiremos sirviendo a los demás.

Es un profundo respeto que tenemos de dónde venimos en nuestros corazones y respetuosamente compartimos nuestras tradiciones culturales con ustedes.